El Verano Rojo de 1919

Un grupo de Guardias nacionales confronta un grupo de negros (entre los que hay un veterano del ejército) en Chicago durante el Verano Rojo. Foto de Jun Fujita. Fuente: The National WWI Museum and Memorial.

En la década de 1910 comenzó la Gran Emigración de los negros estadounidenses desde el sur hacia el norte y el oeste. Fue una respuesta al régimen de discriminación racial del Sur Sólido concurrente con el crecimiento industrial durante la Gran Guerra. Los inmigrantes internos fueron empleados como mano de obra barata gracias a la maquinización, o para los trabajos no especializados, o como esquiroles. Tras el fin de la Gran Guerra muchos soldados desmovilizados no pudieron volver a sus trabajos de preguerra por ocuparlos negros, ni encontraron viviendas baratas en alquiler en sus ciudades por la presión demográfica de los inmigrantes. También había veteranos de guerra negros, vistos como potencial y políticamente peligrosos por estar entrenados y experimentados en el combate con armas de fuego. Hubo que añadir un pánico moral creado por la prensa sobre las supuestas agresiones sexuales cometidas por hombres negros contra mujeres blancas. De remate, el miedo anticomunista en los EEUA durante la primera posguerra mundial incluyó concebir a los negros como fácilmente captables por los agentes bolcheviques (pero el adjetivo “rojo” de aquel verano fue por la sangre vertida, no por la conspiranoia anticomunista). Todo apuntaba a una subversión inminente de las jerarquías raciales en los EEUA.

En el primer semestre de 1919 hubo una oleada de linchamientos de negros en todo el país. El fenómeno ha sido atribuido a la refundación del Ku-Klux-Klan tras el estreno de la película El Nacimiento de una Nación en 1915. Pero los grupos de linchamiento fueron organizados y dirigidos por veteranos de guerra ante la pasividad de las autoridades municipales, estatales, o federales. Los linchamientos llegaron a su paroxismo el 19 de julio de 1919: a esa fecha le siguieron cuatro días de disturbios raciales en la ciudad de Washington. Ante la pasividad policial, los negros de la ciudad improvisaron armas, levantaron barricadas, y formaron grupos de autodefensa que ejecutaron los mismos ataques indiscriminados contra los blancos que ellos padecían. Fue solo entonces cuando el presidente, el demócrata Woodrow Wilson, mandó al ejército regular a la capital para restablecer el orden público. Los disturbios se extendieron a otras veinte ciudades. El largo Verano Rojo culminó el día 1 de octubre en la ciudad de Elaine, en el estado de Arkansas, con la masacre de decenas de aparceros negros por el ejército regular a las órdenes del gobernador (cuando solo pueden recibir órdenes del presidente de los EEUA como su comandante en jefe) para suprimir una inexistente insurrección: en los estados sureños, los aparceros habían pasado a ser el símbolo de los negros capaces de comprar una vivienda y un terreno de cultivo gracias a su trabajo y a pesar de la discriminación racial.

Los congresistas sureños bloquearon toda investigación sobre el Verano Rojo y solo fueron juzgados negros implicados en los disturbios, que lograron reducir sus condenas gracias a las asociaciones de solidaridad racial.

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