Por qué el Behemoth (y 3): la secularización del Reino de Dios en la Tierra
Incluso con el reconocimiento de la múltiple causalidad revolucionaria, insistimos en que Behemoth era el relato de una lucha entre facciones por el poder supremo y su legitimación por una serie de doctrinas político-religiosas que también determinaban la pertenencia a cada una de ellas. Y con la guerra civil como la máxima expresión de la lucha faccional, que quedaba como la causa última del cambio histórico. Una causa con la consecuencia final de la vuelta al estado de naturaleza: la destrucción mutua de las vidas y las propiedades de los hombres; la imposibilidad de la actividad económica (excepto el saqueo) por las exigencias militares y por su cortocircuito bélico; la destrucción de la república. Behemoth (¿el hipopótamo?), el monstruo apocalíptico de la tierra, del lugar donde ocurría la Historia, era el símbolo perfecto de aquella causalidad.
Casi dos siglos después de Hobbes, Georg Wilhelm Friedrich Hegel, el primer teórico del Estado, había de afirmar que la Historia no es el lugar de la dicha. Era la secularización del concepto cristiano de la vida terrena como un valle de lágrimas, como un lugar de desdichas continuas que solo había de ser superadas mediante la Parusía.